Amo los días en los que con suerte consigo un puesto vacío en el colectivo, me siento y me dispongo a adentrarme en mi mundo, algunos le llaman libros, pero yo prefiero llamarle escape. Ese mágico lugar que impide que la rutina me devore por completo y de vez en cuando me pellizca para recordarme que estoy viva y siento.
-DM.
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