Me encanta admirar la belleza de lo que otros creen común y un poco tedioso, como la lluvia, considero que cada quien debería tener un día lluvioso en su vida, llámenme delirante si así lo desean, pero qué satisfactorio resulta el simple hecho de observar como gota a gota la lluvia se va desvaneciendo por los cristales de una ventana, como poco a poco va limpiando las impurezas del suelo, sería fantástico un suceso así en nuestro ser, que se vayan drenando todos nuestros sufrimientos, cada dolor, odio, tristeza, resentimiento, intriga, rencor, y un sin fin de cosas que nos perturban, tan solo dejarlas correr hasta que sequen o se evaporen. Y continuar transitando la vida con la certeza de que después de cada lluvia viene un flamante arco iris, que saldrá un sol radiante y como dicen por ahí que: "Después de la tormenta viene la calma".
-DM-

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