martes, 29 de julio de 2014

Ella, una chica "rara" como todos suelen llamarla, va de camino a donde la obligan ir solo para que  sus padres se les quite de la cabeza la idea de que su hija no es como las demás chicas. 
Se sienta a la espera de una consulta innecesaria, o por lo menos para ella es así, mira a su lado y solo ve la simpleza de un pasillo repleto de gente extraña que no hace más que observarla de reojo. 
Por fin a llegado su turno, ella solo lo hace por salir del paso, la psicóloga le dice a sus padres que debe entrar sin su compañía.
Entonces la doctora pregunta:
 -¿Por qué has venido aquí? ¿Como te puedo ayudar?
-Vine para complacer a mis padres, no necesito ayuda en nada, gracias por su interés. 
-Puedes confiar en mi, no contaré nada de lo que me digas a tus padres, lo prometo.
¿Realmente cree que puedo confiar en alguien que nunca había visto antes? además ¿Promesas? ah, eso que la gente se acostumbró a decir de la boca para afuera, pero que nunca se han tomado el tiempo de cumplirlas, no gracias.
*La psicóloga un poco insistente* -Pero porque alguien te haya fallado no vas a creer que todos somos así ¿O no?
*Embozando una pequeña sonrisa burlona* -Doctora no estoy generalizando ni culpando a nadie, no me interesa.
-Pequeña yo solo quiero que estés bien y puedas ser feliz. 
-¿Realmente quiera que sea feliz? En serio, me lo dice usted que sus ojos y su voz estan inundado de tristeza y puro dolor, me disculpa si le estoy siendo muy sincera pero me gusta observar mucho y percibo la mayoría de las cosas, *remedandola un poco* así que puede confiar en mi, no contare nada de lo que me digas. 
*totalmente desconcertada pero con interés en desahogarse* -Ya sabes problemas como le pasa a todo mundo.
-Pero no todos tienen los mismos problemas, hagamos un trato doctora, usted me cuenta sus problemas y yo le hablo de los míos ¿Esta de acuerdo?
-Me parece poco ética tu propuesta y seria algo tosco de mi parte, no creo que sea lo correcto.
-No se haga de rogar, yo sé que en el fondo sabe que es la mejor forma, vamos, esto nos ayudará a las dos, ¿Qué dice?
*Asentando con la cabeza, con la esperanza de obtener información* -Esta bien, veo que tendré que iniciar yo, pues te puedo decir que me va pésimo en el amor, me casé creyendo que  tendría una vida perfecta, que tendría hijos y hasta mi muerte estaría en compaña del hombre que amo, pero nada resultó de esa manera, hace unos meses comencé a notar a mi esposo distante, ya no era el mismo, llegaba tarde y además hacia llamadas extrañas, ya ni siquiera me trataba como su esposa, pensé que quizás era porque no teníamos un hijo, así que acudí al ginecólogo para chequear que todo estuviera en orden para empezar con mi búsqueda de mi tan anhelado hijo, pero resultó todo lo contrario, de tantas mujeres que hay en el mundo, precisamente yo, yo era la que tenia que salir estéril, no encontraba como compartirle esta noticia a mi esposo, así que deje pasar los días, trataba de esforzarme en que nuestra relación marchara con buen pie pero el seguía alejándose de mi, hasta que un día en medio de un desayuno me reveló que tenia otra mujer y que quería el divorcio, yo estaba perpleja solo podía llorar, vi como recogió sus cosas y simplemente se marcho. Jovencita he tratado todos estos meses de olvidar aquel doloroso adiós y enfocarme en mi carrera, pero ahora llega usted y me hace volcar todas mis emociones en esta conversación, ahora si ¿Me puede contar su problema?
*Luego de haber escuchado con atención y mirándola fijamente a los ojos* -He ahí mi problema doctora, para mi siempre estan primero los problemas de los demás que los míos.






-DM-

2 comentarios:

  1. Me encanto, pero quiero aportar a tu texto si me permites, el relato de la doctora me parece algo tosco, puedo entender que ella trata de que la chica le diga sus problemas por eso es algo cortante, pero a parte de ellos es precioso. *-*

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    1. Muchas gracias por tu opinión y por tomarte el tiempo de leer, lo tendré en cuenta.

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