lunes, 15 de junio de 2015

Llovía y podía sentir como cada gota retumbaba en mi techo, el cielo estaba llorando, lloraba tu ausencia, asomada en mi ventana observaba lo triste y oscuro que se encontraba, una simple llovizna se convertía en tormenta, un pequeño rasguño en una herida placentera, de pronto comenzaron los truenos, el cielo estaba gritando, imploraba tu regreso, se intensificaba cada vez más, tú no atendías al llamado, comenzó a agonizar lentamente, ya sin fuerzas de seguir, mis ojos se cristalizaban indicándome que era mi turno. -DM.

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