martes, 6 de marzo de 2018

Relaciones tóxicas.

Todos en alguna ocasión de nuestra vida hemos sido participes de una relación insana, que por como se dieron las circunstancias y por la manera que esto influyó negativamente en nuestra vida la denominamos "tóxica" (Una relación tóxica no es otra cosa que aquella donde en vez de sentir felicidad, se sufre mucho, hay un desgaste emocional bárbaro y se experimenta más tristeza que placer).
Ahora bien, desde mi punto de vista considero que el problema principal no radica en cuan difícil es alejarse de una relación tóxica, sino cuando la encuentras. Es decir que rol le doy a esta persona y en que emoción me encuentro yo antes de encontrarla, que permito que entre a mi vida. Debemos situarnos en el momento dónde aún no estamos en dicha relación y preguntarnos ¿Cómo me siento conmigo mismo? ¿Cual es el valor que me doy? ¿Que quiero para mi? ¿Que merezco yo? Porque la mayoría de las veces que nos vemos inmersos en una situación de este tipo es porque no sabemos lo que queremos ni merecemos. Si existe una inconformidad con nosotros mismos (bien sea baja autoestima o inseguridad) vamos a aferrarnos a cualquier afecto que nos den por más minúsculo que sea, así este nos esté causando más daño que alegría. Y desprendernos de esa relación nos puede resultar imposible, porque la misma inseguridad que padecemos nos hace creer que no somos merecedores de algo mejor y que no vamos a encontrar a nadie más. Creando un vinculo dependiente con esa persona y aún sabiendo que todo va mal, tendemos a creer que va a mejorar, que nosotros podemos hacer cambiar a esa persona, pero no es así. Sintiéndonos los culpables y victimando al otro, cuando las victimas somos nosotros.
Es por ello, que antes de involucrarnos sentimentalmente con alguien debemos amarnos a nosotros mismos, aceptarnos tal somos y sobre todo estar conscientes de lo que merecemos. Porque si no lo hacemos nosotros primero, no podemos esperar que alguien lo haga por nosotros. Entonces lo ideal seria primero crear una relación estable con nosotros mismos, porque cuando cultivemos el amor propio y sepamos que merecemos lo mejor, atraeremos lo mejor a nuestra vida.
-Daribel Marin.