lunes, 18 de mayo de 2015

Nunca fuiste tú, fueron mis ganas.

Nunca fue el, siempre fueron mis ganas de elegirle, esta estúpida necesidad de sentirle cerca, mi incansable deseo de tenerle en mi vida, lo que me llevo a creer que no necesitaba más, que con su presencia me bastaba, pero vea que no es así, no sació ni la cuarta parte de esta sed.
No eran sus hermosos ojos ni ese brillo que observaba en ellos, miraba a tantos lados que olvidó centrarse en mi.
No fueron sus brazos el refugio que necesité, no me acobijaron lo suficiente.
Ni sus labios me besaron lo suficiente como para sentir que todo estaría mejor.
Su lluvia no logró acabar con mi sequía. 
Una historia escasa de capítulos felices, demasiado drama para tan pocas páginas.
Mis anhelos crearon una persona que no existía, veía lo que quería ver, escuchaba solo lo que convenía. Le visualice de tal manera que no necesitaba ver a nadie más, fue mi culpa, por ver en él alguien que nunca estuvo allí.
Ahora solo queda despedirme de esas dos personas, sí, de los dos, decirle adiós a el y a la persona que creí que era. -DM.

martes, 5 de mayo de 2015

Y me decían "madura" cada vez que les hablaba de ti, sin saber que para mi eras mucho más que un sueño. -DM.

lunes, 4 de mayo de 2015

Par de desconocidos.

Dos extraños vagando por la calle de la esperanza, anhelando el dia en que pudiesen encontrar su otra mitad.
Ella era una chica fría y cerrada, un tanto temperamental, pero de corazón noble.
Él tan maduro y reservado, algo modesto y amargado, pero a la vez tan angelical. 
Ella no era la chica más linda ni tampoco la menos agraciada, simplemente ni resaltaba ni pasaba desapercibida.
Él por el contrario era radiante, todo mundo tenia que ver con su belleza, el brillo que había en sus ojos no se comparaba ni con el de la perla mas fina que existiese. 
Ella esperaba con ansias las escasas oportunidades que tenia para verle, el solo hecho de tenerle cerca era suficiente, le bastaba con con observarle de reojo.
El ni siquiera se imaginaba dicha situación en la que estaba inmerso, o por lo menos así pensaba ella.
Ella le quería, le soñaba, le esperaba pero el no lo sabia y probablemente nunca lo sepa.
Para ella en sus sueños a media noche se conocían perfectamente y se llevaban tan bien como el cielo y las estrellas, eran ese complemento, lo que ambos habían estado buscando y por fin se tenían el uno al otro, como siempre ha debido ser, lastima que esto solo ocurriera en la disparatada imaginación de ella...
-DM.